Seguimos conociendo los proyectos reconocidos en los Premios MARE, acercándonos en esta ocasión al trabajo de Javier García Alba, responsable del Proyecto CICLOPE, galardonado como mejor proyecto de transferencia de conocimiento en economía circular, con una dotación de 2.000 euros.

A través de esta breve entrevista, Javier nos cuenta en qué consiste el proyecto, qué retos aborda y de qué manera puede contribuir a trasladar el conocimiento generado en el ámbito universitario a soluciones con aplicación real.

Una oportunidad para conocer mejor el trabajo que hay detrás de CICLOPE y su aportación al impulso de la economía circular.

  • Si tuvieras que resumir tu proyecto en dos frases, ¿cuál sería?

CICLOPE ha desarrollado un gemelo digital basado en inteligencia artificial capaz de predecir los efectos de los vertidos de los sistemas de saneamiento sobre la calidad del agua en zonas sensibles. Esta herramienta permite anticipar riesgos, apoyar la toma de decisiones y mejorar la protección de ecosistemas acuáticos, zonas de baño y áreas de producción acuícola.

  • ¿Qué reto o necesidad relacionada con la economía circular motivó el desarrollo de tu trabajo? ¿Cuál consideras que es la principal aportación o impacto de tu proyecto?

El proyecto surgió de la necesidad de mejorar la gestión de los recursos hídricos frente a los episodios de contaminación asociados a los vertidos de saneamiento, especialmente durante eventos de lluvia. La falta de herramientas predictivas dificultaba anticipar los impactos sobre la calidad del agua y adoptar medidas preventivas eficaces. La principal aportación de CICLOPE es la incorporación de capacidades avanzadas de predicción y alerta temprana que permiten reducir los efectos de la contaminación, optimizar la gestión de infraestructuras y favorecer la conservación y reutilización sostenible de los recursos acuáticos, en línea con los principios de la economía circular.

  • ¿Qué aspecto de tu trabajo destacarías por su carácter innovador o diferencial?

El elemento más innovador del proyecto es el desarrollo de un gemelo digital apoyado en técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje profundo para reproducir y predecir el comportamiento de sistemas complejos relacionados con la calidad del agua. Esta tecnología se complementa con un visor web y un sistema de alertas en tiempo real que transforman la información científica en una herramienta práctica para la gestión ambiental.

  • ¿Qué resultado o conclusión te gustaría que conocieran las empresas, administraciones o la sociedad?

Nos gustaría trasladar que la prevención resulta mucho más eficaz y sostenible que la gestión reactiva de los problemas ambientales. La combinación de datos, inteligencia artificial y conocimiento especializado permite anticipar situaciones de riesgo, reducir impactos ambientales y proteger actividades económicas dependientes de la calidad del agua, como el turismo, la acuicultura o la producción de moluscos.

  • ¿Qué consejo darías a quienes quieran investigar, innovar o desarrollar proyectos relacionados con la economía circular?

Les animaría a abordar los retos ambientales desde una perspectiva multidisciplinar, integrando tecnología, conocimiento científico y necesidades reales de la sociedad. La economía circular requiere soluciones innovadoras que no solo minimicen impactos, sino que también generen herramientas útiles para optimizar recursos, mejorar la toma de decisiones y aumentar la resiliencia de los sistemas naturales y productivos.

  • ¿Qué supone para ti recibir este reconocimiento de la Cátedra MARE de Economía Circular?

Este reconocimiento supone una importante valoración del trabajo realizado desde IHCantabria y del esfuerzo investigador desarrollado en torno a la gestión sostenible del agua y la protección de los ecosistemas acuáticos. Además, constituye un estímulo para seguir impulsando soluciones innovadoras que contribuyan a una economía más circular, resiliente y comprometida con la sostenibilidad ambiental.